Carta de Odio a mi mismo
Leedme con ira, gritando y cansado, pues así lo he escrito. Un arrebato infantil y victimista de una persona quemada, hastiada y una retahíla más de adjetivos.
Estoy cansado de oír que no trabajamos lo suficiente, que la gente solo quiere no hacer nada. ¿Estás parado disfrutando de los 15 minutos que la empresa está obligada a darte para poder descansar? Eres un vago.
Tu descanso tiene que monetizarse: todas las habilidades tienen un mercado, todas las experiencias son contenido, todo momento de calma tiene que ser optimizado para producir algo.
Produce. Produce. Produce.
ESTOY CANSADO.
Me siento culpable por sentir que no valgo nada solo por querer 15 minutos de descanso. No puedo disfrutar de nada sin que me pase por la cabeza el estar desperdiciando el tiempo, que el mundo se sigue moviendo y me estoy quedando atrás.
Tío, no pierdas el tiempo aprendiendo algo que te apasiona; aprende cómo funciona el mercado de fondos indexados para sacar rentabilidad a ese dinero que tienes parado.
Vivir ya no es suficiente. Prueba constantemente que vales y entonces será válido vivir.
No me imagino por qué la gente está quemada. No me imagino por qué la gente está furiosa.
No sé qué estoy escribiendo. Lo hago sin un rumbo, tecleando con rabia, sabiendo que estoy enfrente del PC pensando que, si no valgo, al menos consumiré hasta consumirme.
Masticadme la comida y dejadme en paz.
Creí crecer con promesas de un internet que no he podido vivir. Siento que estos años he intentado buscar esa promesa, idealizada por una nostalgia que no sé de dónde nace.
Nací en el 98. Para cuando pude usar internet, esos espacios que añoro ya estaban muriendo. Para cuando empecé a buscar ese sueño del ágora de conocimiento, lo que acabé encontrando son versiones cancerosas y mezquinas, que compitieron contra esos sitios del pasado internet y los acabaron borrando del mapa.
Internet es ahora una máquina de realidades, una especie de cueva de Platón cuyas sombras han pasado de entretener a moldear guerras e identidades cuyo ulterior propósito es el de vender.
Estamos condenados a vivir obligados a producir, consumir y adoptar identidades que nos abran la tienda más cercana.
Y ahora, con la esquizofrenia paranoide que caracteriza a las burbujas (.com, NFT, criptos, eComerces, noCode, etc.), más que nunca no tienes ninguna excusa para no quedarte atrás.
¿No estás usando Gpt 3.5 para programar? Vas a perder tu trabajo.
¿No estás usando Claude code para hacer tu código? Vas a perder tu trabajo.
¿No estás usando Figma make para diseñar? Vas a perder tu trabajo.
¿No estás usando agentes para hacer más tareas a la vez? Vas a perder tu trabajo.
¿No estás haciendo loops para que tus prompts se hagan solos? Vas a perder tu trabajo.
Desde la salida de GPT 3.5 en 2022, pero aún peor desde la salida de Claude code en 2025, he perdido ya tantas veces el trabajo que ya estoy cansado.
Turistas, gente que nunca se ha sentado a entender mi trabajo, mi vida durante los últimos 10 años que llevo programando y diseñando, de los cuales 8 han sido trabajando.
Tengo que aguantar que la sociedad me presione, que rompa todos los espacios que se me prometieron y ahora tengo que soportar que inútiles y desgraciados vendedores de veneno de serpientes invadan el último espacio que define mi vida. Pretenden exprimirlo, menospreciar mi gremio, asumir que mi trabajo está muerto y meter más expectativas irreales en el que ya de por sí es un trabajo poco valorado y muy mal entendido.
Pues yo digo NO. Voy a moverme lo imposible para hacer posible que nunca más vuelva a sentir que un equipo de marketing me hace sentir mal por mis decisiones de vida. Yo seré el vago, atrasado, que va a perder su trabajo con el que todos los iluminados, empresas de marketing y POs, CEOS, y demás jefes; te amenazan.
No sé a dónde he querido llegar, supongo que solo quería dejar por escrito como me siento. Puedo, eso sí, cerrar diciendo que ENFADAOS. Haced saber que no estáis de acuerdo. Tomad cartas en el asunto. La máquina no funciona si nadie la opera. Nos quieren atrapados esperando esa promesa que nunca llega, comprando lo que creemos que es nuestra identidad, usando la IA para no quedarnos atrás y produciendo para ser útiles. Pero nada de esto se mantiene en pie si no somos el hámster en la rueda que muere de un paro cardiaco porque se olvidó como bajar de la rueda que le entretenía.
Esto al final es una carta de odio, tal y como dice el título, a mí mismo. Por permitir que esto me haya condicionado de una forma que hoy me da vergüenza admitir. Tomad acción, no tengáis miedo, pues no pueden quitarnos lo que no tenemos porque no nos llega el dinero para pagarlo.