Reseña: Ángeles Rotos [Sin Spoilers]
Ángeles Rotos
Ángeles rotos es complicada de definir, pero si hay que definirla de alguna manera es arriesgada. Es un salto de su aclamado ciberpunk policiaco, en Carbono Alterado, a esta especie de novela bélica que deja frío y un poco insatisfecho al lector que vino buscando una segunda parte del detective Kovacs.
Ángeles rotos se publica por primera vez en 2003 y no es hasta el 2020 que la editorial Gigamesh no lo publicaría en España.
Empecemos hablando un poco de la gloria que obtuvo Richard Morgan con Carbono alterado. Para resumirlo rápido, con Carbono alterado encontramos una novela Ciberpunk al uso con malvadas corporaciones, gente rica siendo despreciable y nuestro protagonista hasta las trancas de modificaciones odiando todo esto, pero siendo obligado a vivir entre todo esta basura, todo esto sumado a un componente noir que le da un carisma y un ritmo únicos. Este tipo de novelas son una bendición y una maldición. Una novela que llamó a la puerta de grandes productoras, como Netflix, y que llegó a ser adaptada a dos temporadas, bastante malas en mi opinión, y que impulsaron el nombre de Altered Carbon y el detective Takeshi Kovacs hasta unos niveles que no fueron beneficiosos para sus siguientes obras.
La razón por la que os cuento esto y ni siquiera os cuento, aun, de que trata Ángeles Rotos, es porque encontraremos poco o nada de ese Takeshi Kovacs detective que tanto gusto en Altered Carbon. Este Kovacs es un desconocido atrapado en una guerra, cansado de la vida, cansado de la humanidad y cansado de la guerra.
En Ángeles rotos, Morgan, nos presenta una Space Opera bélica ciberpunk que nos embarca en una travesía arqueológica plagada de problemas con el capitalismo, la guerra y el futuro de la especie humana, comparándolo con la extinta raza marciana, todo mezclado con grandes cantidades de guerra, odio y aderezado con sus ya míticas escenas de loco sexo ciberpunk. Todo esto, que a grandes rasgos nos tendría que brindar una novela llena de acción desenfrenada y una historia que nos dejase atrapados hasta la última letra, nos da una novela difusa entre tramas, personajes que no han acabado de cocerse, falsas promesas y un ritmo muy lento.
Defender esta novela, sacar sus puntos fuertes, es complicado y es que a mucha gente todo esto que he dicho puede asustarle. ¿Cómo una novela con personajes a medio cocer, tramas difusas, falsas promesas y un ritmo lento puede ser buena?
La respuesta es que entre tanta línea narrativa inconexa hay batallas impecables, diálogos sublimes, una ampliación del universo que nos presentó Carbono Alterado fascinante y unas promesas para su tercera entrega increíbles. El mérito de hacer que el futuro violento que nos presentó y nos sigue presentando, en el que la vida de cualquier persona que cabe en una cápsula de unos pocos centímetros, resulte verosímil.
Morgan es un buen narrador, uno capaz de crear unos personajes, incluido Kovacs, lo suficientemente atractivos para que el lector se involucre en la acción y nos importe lo que les pase, aunque lo que pase sea nada o poco importante al final de la historia. Y ese es el punto.
En definitiva, para ir cerrando esta extraña reseña llena de mensajes contradictorios, Ángeles rotos es una buena expansión de la construcción del mundo que comenzó en Carbono alterado, donde nos ofrece un cambio de rumbo interesante y nos brinda una historia interesante, aunque deshilachada y difusa en algunos puntos.