Reseña: Tiempo de Marte [Sin Spoilers]

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Reseña: Tiempo de Marte [Sin Spoilers]

Tiempo de Marte

Imagina una novela de ciencia ficción que hable sobre la decadencia de las colonias terrestres en Marte. ¿Ya? Vale, ahora imagina una novela que nos hable sobre los problemas mentales, sobre qué es tenerlos y como convivir con ellos. Muy bien, ahora imagina que estas dos novelas que has imaginado se mezclan con una tercera, una que nos embarca en una trama de mentiras y engaños para usar a un niño autista para especular terrenos edificables en Marte.

Vale, deja que me explique.

Toda esta presentación pertenece a Tiempo de Marte, una novela de ciencia ficción escrita por Philip K. Dick y publicada en 1964. La novela expande el relato original de Dick Nosotros, los marcianos, publicado en tres partes en las ediciones de agosto, octubre y diciembre de 1963 de la revista Worlds of Tomorrow. En España fue publicada por primera vez en 1967 y reeditada por Minotauro en 2021 (al menos a fecha de la reseña).

En tiempo de Marte viajamos a un futuro donde nos encontramos una fase adelantada de la colonización del planeta rojo, un momento donde ya existen ciudades, colegios, negocios y hospitales, pero asimismo nos encontramos con autoridades adineradas que manipulan y controlan a diferentes capos mafiosos del contrabando de materias primas, pequeños pueblos y granjas desolados por su distancia de los canales de agua y tierras inhóspitas habitadas por los nativos marcianos. Todo este cóctel nos presenta un escenario con muchos símiles a la Australia colonial, donde los terrestres huyen de una Tierra cada vez más deteriorada en busca de un nuevo horizonte donde empezar de cero.

Además del concepto común en Dick de una colonia humana en marte, este, incluye también temas de enfermedades mentales, la física del tiempo y los peligros de una autoridad centralizada.

Y como es recurrente también en algunos de sus libros, en Tiempo de Marte, los co­lonizadores terrestres de Marte llevan una existencia aburrida, monótona; tienen que luchar contra el polvo y el abu­rrimiento, con máquinas obsoletas y una escasa provisión de agua.

Muy bien, ya tenemos las bases, pues olvídate un poco de ellas pues la historia no marchará por ahí. Dick nos ha definido un escenario propio de una colonización para lanzarse después a escribir sobre aquello que más le atrae: Las drogas, los poderes de la mente y especialmente sobre la percepción y la alteración de la realidad.

El autor propone una serie de historias cruzadas de múltiples personajes, sin protagonistas absolutos, de personas normales con trabajos triviales: Mecánico, prostituta, psiquiatra, vendedor, contrabandista, mafioso local, el especulador de terrenos… pero incorpora un punto crucial la esquizofrenia de al menos dos de sus protagonistas, especialmente la del niño Manfred Steiner que según se sospecha tiene cierta capacidad para vislumbrar el futuro.

En este libro hay muchos personajes, pero ninguno de ellos es, en última instancia, ni héroe ni villano. El fontanero Arnie Kott, Miembro Honorario Supremo del Consejo de Trabajadores del Agua, detenta el poder de Lewistown, residencia principal de su sindicato y una de las primeras en organizarse en el planeta. Jack Bohlen es un técnico trabajando a las órdenes del señor Yee, y en Marte sus servicios son sumamente importantes. Norbert Steiner es un emprendedor que posee la única empresa de alimentos naturales en todo el territorio, y es padre de Manfred Steiner (aunque lo oculte) un niño autista que se verá atrapado en una trama de conspiraciones.

La historia envuelve un negocio especulativo de tierras que transformará una región salvaje –territorio sagrado para los bleekmen, los nativos de Marte– en una vasta extensión de viviendas para una nueva inmigración de colonos de la Tierra. Boh­len y Kott se relacionan con Manfred el cual parece tener capacidad para ver el futuro, y ha “adquirido” ese estado autista debido a la visión de su propia muerte lejana.

Con todo este caldo, Dick, nos presenta una historia en la que el adulterio, la intriga, las drogas, el miedo a las enfermedades mentales y la especulación de terrenos edificables se mezclan para traernos un thriller muy poco convencional pero que no defrauda en absoluto.