Reseña: Snow Crash [Sin Spoilers]

Updated on
Reseña: Snow Crash [Sin Spoilers]

Snow Crash

En 1984 el mundo concibió la que es considerada la novela madre del género Cyberpunk, Neuromante, del escritor canadiense William Gibson. Nace un género que se consume a la velocidad a la que sus protagonistas viven la vida en las calles de una ciudad repleta de neón y sangre. Sobre la década de los noventa, el género se ha quemado tanto que pocas obras pueden considerar llevar la etiqueta de notables.

Y como si de un chute de meta se tratase, en 1992, Neal Stephenson da a luz a su tercera y más importante novela, Snow Crash, y revoluciona el mundo del Cyberpunk, engendrando términos que incluso a día de hoy, más de 20 años después, seguimos usando.

Snow Crash es publicada por primera vez en 1992 y llegaría a España en el 2000 y sería reeditada, al menos por ahora, en 2005. Fue ganadora del Grand Prix de l’Imaginaire en 1997 y de un Premio Ignotus en 2001.

Snow Crash es una novela complicada. Para muchos es la mejor obra de Cyberpunk jamás escrita, para otros es una mera burla al género. A ninguno de los dos grupos les falta razón. En esta novela, Stephenson, reestructura los cimientos férreos de las malvadas y superrígidas mega corporaciones y, tras un evento llamado la superinflación, las transforma en franquicias-estado, micro países con intereses corporativos que van mucho más allá de los intereses de una corporación Cyberpunk al uso.

En Snow Crash viajamos a una Norteamérica consumida y redibujada por estas franquicias estado; nos encontramos una sociedad que, lejos de luchar contra el sistema como en una novela Cyberpunk más al uso, lo que hace es vivir en simbiosis con las nuevas reglas de un mundo gobernado por las empresas. Nuestro héroe del ciberespacio no luchará contra una malvada empresa por el bien de los bajos fondos o por librar al mundo de un genocidio, simplemente acepta que el mundo es así. Pero que la acepte no significa que le guste. Para evadirse, los habitantes de este futuro no tan descabellado se refugian en el Metaverso, donde todo es posible.

Con todo en la mesa la novela nos narra su historia desde el punto de vista de varios personajes, siendo los principales Hiro Protagonist y T.A.

Hiro Protagonist es un repartidor de pizzas para la franquicia-estado Pizzas Cosa Nostra, experto con las katanas y el mejor Hacker del Metaverso.

T.A es una adolescente que trabaja para correos, lo que en la novela se llama una Korreo.

Tras una entrega mal llevada, Hiro y T.A, cruzarán sus caminos y se embarcaran en una loca aventura que implicará a la CIA, Pizzas Cosa Nostra, al Gran Hong Kong de Mr. Lee, al Gobierno de los Estados Unidos (otra franquicia hiperburocratizada, que opera como proveedora de software bajo demanda) y a cientos de burclaves (o enclaves urbanos semi-independientes) en la búsqueda de un virus que amenaza el Metaverso y la ardua tarea de detener a un desquiciado loco con una bomba nuclear.

Snow Crash se carga con un desparpajo envidiable toda la parafernalia oscura, deprimente y nihilista del ciberpunk tradicional y opta por ofrecernos un viaje alucinante al universo virtual amenazado por el fin definitivo encarnado en ese virus misterioso creado por los sumerios, capaz de redefinir el lenguaje. Snow Crash es sublime en muchos aspectos, desesperante en muchos otros, es rápida y cargada de acción, lenta y llena de descripciones, en definitiva, una montaña rusa narrativa que puede llegar a ser abrumadora. Sí que es verdad que la historia se cuenta en menos de un cuarto del libro y lo demás son tramas o descripciones que aportan bien poco a la trama, pero eso no quita que en los momentos estelares sea de lo mejor que existe en el género.